Déficit de atención. Un trastorno de moda


Durante los últimos años, se ha incrementado el número de niños diagnosticados con trastorno por déficit de atención, ya sea con o sin hiperactividad. Lo alarmante de la situación es que parece más una moda que una realidad, ya que después de ser evaluarlos detenidamente más de la mitad de los pequeños en realidad no padecen de éste trastorno.

Aproximadamente 4% de la población mundial lo presenta, aunque no se sabe qué porcentaje efectivamente lo sufra, se piensa que tan solo un tercio de las personas diagnosticadas son las que en realidad tienen TDA. Es fácil dictaminar a un niño con un trastorno que está de moda cuando no se tiene del todo claro qué es lo que realmente le está pasando, y el averiguarlo tomaría mucho más tiempo, esfuerzo y dinero, algo que en el mundo ajetreado de hoy día no se tiene.

Los colegios tienen cada vez más alumnos y menos profesores, por lo que es difícil prestar atención personalizada a cada menor, de ahí que los profesores refieran con un “experto” a los niños inquietos o con problemas de atención o conducta antes de tomar el tiempo y analizar la situación de cada infante.

Asimismo, son cada vez más los padres que por razones de trabajo se encuentran ausentes de sus hogares la mayor parte del tiempo, por lo que los pequeños, después de la escuela o guardería llegan a casa, pasan bastante tiempo solos, sin la compañía y supervisión de un adulto y presentan otro tipo de problema, seguramente más emocional que clínico.

Los síntomas del trastorno por déficit de atención (TDA) y del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) suelen comenzar antes de los 7 años, los principales síntomas son la inatención, hiperactividad e impulsividad. Las manifestaciones tienen que interferir de forma importante con la vida cotidiana de la persona, en el ámbito escolar, social y familiar para

que se considere el déficit de atención. Un dato curioso es el hecho de que a los hombres se les diagnostica 3 veces más que las mujeres, en gran parte por la subjetividad con la que los maestros refieren a los alumnos, en donde los niños suelen ser más inquietos e impulsivos que las niñas.

ximena@psichiologia.com

Fuentes:

Campbell-Araujo, O. A. Figueroa Duarte, A. S. (2002). Trastorno del déficit de la atención-hiperactividad (TDAH), Tópicos de controversia en su diagnóstico y tratamiento. Archivos de Neurociencias; Vol. 7 Issue 4, p197, 16p.

Palacios-Cruz, L. De la Peña, F. Valderrama, A. (2011). Conocimientos, creencias y actitudes en padres mexicanos acerca del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Salud Mental; Vol. 34 Issue 2, p149-155, 7p.

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This article was written by Ximena Ramos

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