Desmitificar las drogas puede prevenir


desmitificar las dorgas puede prevenirSi desde pequeños damos a los niños el suficiente conocimiento para entender los riesgos que lleva el entrar al mundo de las drogas, generaremos en ellos un alto nivel de conciencia que les ayudará a afrontar situaciones de riesgo.

 

Un problema importante en muchos núcleos familiares y centros educativos es que a los niños se les obliga a memorizar frases como: “Di no a las drogas” y “las drogas son malas”, pero no se llega más allá de eso.

 

El hablar de los efectos placenteros de las drogas es un tabú, la realidad es que la falta de información únicamente causará que cuando un adolescente escuche en la calle que “las drogas se sienten increíble” se pregunte si todos estos años le habrán estado mintiendo o no, y quizás la curiosidad mate al gato.

 

Especialmente hoy en día, a los niños les gusta que les expliquen las cosas como son, sin rodeos ni mentiras. Para educar e informar sobre las drogas es importante explicarlo todo, desde cómo se obtienen, los ingredientes de drogas químicas, los efectos que causan y lo que no puede faltar, las consecuencias de su post consumo.

 

Si a un niño le dices que no haga algo “porque yo lo digo”, tal vez no lo haga de momento  y puede que por curiosidad o rebeldía lo haga después. Sucede con todo, le dices a un niño: no veas tal programa, no tomes refresco, no te juntes con esos amigos porque lo digo yo. Aun así lo hará.

 

 

Con las drogas es igual, hay todo un mundo detrás de ellas y negar su existencia sólo hace más grande el problema. Tal vez la solución no sea prohibir sino darle los pros y contras y que él/ella decida.

 

Si uno se da a la tarea de explicar a los hijos razones lógicas y realidades de tomar ciertas decisiones, entonces lo harán una persona crítica. Lo pueden invitar a que investigue o a que investiguen juntos sobre lo que se desea enseñar; es una buena forma de acercarse a ellos.

 

El miedo paraliza, y pensar en las drogas con miedo puede evitar que logremos ver las soluciones que están ahí a la mano para erradicar este problema en la juventud.

 

A los adolescentes no les ayuda ni que les impongan las cosas, ni que les prohíban hablar de ciertos temas; si ellos se dan cuenta que sus padres son el tipo de personas con quienes se puede hablar de las inquietudes que podrían llegar a tener en torno a este y otros problemas, entonces tendrán la confianza de platicar con ustedes en caso de tener curiosidad sobre algún tema o necesitar ayuda en cualquier problema que se le presente.

 

¿Con que tanta confianza creen que su hij@ puedan confesarles lo que pasa por su mente? Los invito a la reflexión.

 

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This article was written by Valeria Amezcua

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